viernes, 19 de junio de 2015

Mi moño, nudo de ideas

Mi pensamiento es un moño en lo alto de mi cabeza, es un revoltijo de ideas hechas forma, apartadas del cuello, del calor y el sudor.
Mi pensamiento se enrosca como una serpiente en torno a su presa, y engulle y aprisiona y se mantiene firme.
Mi flequillo irregular, tijeretazo de peluquería casera, cae sobre los ojos y los tapa, los envuelve en halo de vapor.
Los pelillos pequeños, como las pequeñas ideas, molestan al día a día, y son presos de horquillas, geles y sprays que les pegan a la masa, por el bien del conjunto.
Mi pelo y mis ideas amanecen revueltos, anudados y llenos de electricidad, frente al espejo se asienta y al viento esparce su olor como las flores esparcen sus semillas.

Cabellos, como ideas, hay de muchos tipos, colores y formas, e incluso los hay que carecen de esto.

jueves, 18 de junio de 2015

Asociaciones libres I

Hegel es un géiser.
Schopenhauer es una cuchilla de afeitar y dos gotitas de sangre.
Unamuno es filósofo para literatura, y literato para filosofía.
Marx no es Lenin, ni Maduro, ni Chávez ni el Ché.
Hobbes es un lindo gatito. Rousseau es Piolín (y viceversa)
Nietzsche es Cristo.
Cristo no es Nietzsche.
Aristóteles es éter.
Platón vivió, recordó, vió el sol fuera de la caverna, entró, no le hicimos caso en bachillerato y se fue a casa a llorar en la almohada.
Hume no entra en estos parámetros.
Piaget es un dolor de muelas.
Heráclito es el río en el que se bañaron todos los idealistas.
El realismo es una irrealidad realizada en y sobre la realidad.
La filosofía y la ciencia no son misma cosa, no tratan las mismas preguntas y no llegan a las respuestas por el mismo camino.
Mi dedo índice te señala.
Tu cuerpo está pegado a tu nariz.
Su mente se quiebra.
Nuestra no existe.
Vuestra me excluye.
Sus mentes ME quiebran.

La reina del hielo

Caliéntame las manos,
en imperativo te lo digo.
Afuera hace mucho frío,
adentro chispea en goterones
tibios.
Mi interior congelado
nieva
en copos deformados
de nacer en el lagrimal
y morir corriendo por
la piel.
No las siento,
están duras como
la miel
deshaciéndose
en tu boca
mientras te pido:
¡Caliéntame las manos!

martes, 9 de junio de 2015

Para Josh, carta de intenciones

Para escribirte
debo hacerlo en imperativo,


en enérgica orden gramatical
escondido entre exclamaciones


y abrazarte en interrogación
de no saber la respuesta, ni la pregunta.


Para acercarme, 
se necesitan mil dientes de león


al borde de mis labios soplando,
otros tantos en velas de cumpleaños


de noches en vela y estrellas fugaces,
para pedirte como el deseo.


Para verte
hay que cerrar los ojos y abrir la mente


separarte de los demás cuadros,
colgado en una pared blanca desierta


analizar tus manchas despacio
encontrarte los colores amalgamados.

Para entenderte
conocerte a ti, también tu circunstancia


hay que perderte de vista
y de tacto, y oído y gusto y olfato.


No necesito nada más,
que tú mismo en sobriedad


a la altura del paladar y las pestañas
y el hígado y las entrañas


nada más que la simpleza de tu gusto
para poderte disfrutar.



lunes, 8 de junio de 2015

.

Perdida,
como verbo en participio
lleva tu nombre
en cada una de las letras.

Perdida, 
pero encontrada
en los recónditos lugares
de tu cuerpo y de tu lengua,

anhelada 
aún sin ser buscada
en nostalgia de hipérbole
y melancolías desechadas.

Conjugar mi verbo
es crear una frase
en presente y en plural
paradigma de subjuntivo,

filtrado a través
de unos ojos verdes
como hierba, que me llevan
a inventar verbos 

para poderte accionar.